Las nubes son un indicador del clima: nos ayudan a anticipar si lloverá o si se acerca una tormenta. Saber leerlas es útil en cualquier época, pero especialmente en temporada de huracanes.
¿Cómo se forma una nube?
Una nube se forma cuando el aire de la superficie es calentado por los rayos del sol: se vuelve menos denso, lo que provoca que suba y sea reemplazado por aire frío y denso. Conforme va subiendo, el aire se enfría hasta que se condensa en forma de vapor de agua, y eso da origen a las nubes.
Podemos describirlas como un hidrometeoro compuesto por una masa de cristales de hielo o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera.
¿Cuánto pesa una nube?
Contrario a lo que muchas personas podrían pensar, las nubes pesan bastante. Una nube tipo cúmulo de un kilómetro por cada lado tiene unos 300,000 litros de agua. Como un litro pesa aproximadamente un kilo, eso nos da un peso de alrededor de 300 toneladas.
La clasificación de Luke Howard
En 1803, Luke Howard dividió a las nubes en cuatro grandes categorías que siguen siendo la base de cómo las entendemos:
- Cirriformes: compuestas por cristales de hielo, son nubes altas y blancas. Tienen forma de plumas fibrosas, tenues y delicadas. Son las que producen el efecto de halo e indican que puede haber precipitaciones y baja de temperatura.
- Estratiformes: extensas capas nubosas que suelen traer lluvia continua.
- Nimbiformes: una mezcla de las anteriores. Es la típica nube que provoca la mayoría de las lluvias y tormentas.
- Cumuliformes: nubes con desarrollo vertical, de forma redonda, que vemos en los días soleados.
Los 10 tipos principales según la OMM
En la actualidad, la Organización Meteorológica Mundial clasifica las nubes en diez tipos principales. Los nombres se otorgan en latín y de ahí se hacen las traducciones al español.
- Cirros: nubes separadas en forma de filamentos blancos, de apariencia muy delicada, sutil, fina y brillante.
- Cirrocúmulos: en latín significa “rizo” y “acumulación”. Compuestas de cristales de hielo, delgadas, en forma de granos; se conforman por una serie de nubes muy pequeñas.
- Cirroestratos: son las que producen el efecto halo. Tienen aspecto de velo transparente, compuesto de cristales de hielo con una gran extensión horizontal. No suelen traer precipitaciones.
- Altocúmulos: se conforman de diminutas gotas de agua. Se diferencian de los cirrocúmulos porque tienen un ligero sombreado. Son como parches de nubes blancas o grises.
- Altoestratos: por lo general tienen un tono gris o azulado que cubre el cielo, y por alguna parte se cuela un poco de sol. Se componen de gotas de agua muy pequeñas y cristales de hielo.
- Nimboestratos: las típicas que producen lluvia, nieve o granizo. Son densas, tapan el sol o la luna, en tonos grises e incluso muy oscuros, y pareciera que están iluminadas en su interior. Traen consigo vientos fuertes.
- Estratocúmulos: nubes bajas, con tonalidades blancas o grises. Se presentan en forma de parches o láminas, separadas o agrupadas. Se componen de pequeñas gotas de agua y no suelen ser nubes de lluvia.
- Estratos: nubes de agua, con capas horizontales muy uniformes en tono gris o blanco, que pueden llegar a cubrir todo el cielo.
- Cúmulos: tienen una base paralela al suelo pero se extienden en forma vertical. Aparentan bolas de algodón, de apariencia muy densa, con contornos definidos y brillantes en la parte superior.
- Cumulonimbos: nubes de gran desarrollo vertical que se elevan en forma de espiral rotatoria. De grandes dimensiones, se encuentran a unos 2 km de la superficie pero pueden llegar hasta los 20 km de altura. Producen precipitaciones intensas y tormentas eléctricas.
Cuando el cielo avisa, ya debes estar protegido
Para cuando las nubes de tormenta aparecen, ya no hay tiempo de instalar protecciones. En zonas de huracán como Cancún y la Riviera Maya, lo inteligente es blindar tus ventanas antes de la temporada con lonas, cortinas o paneles.